El uribismo y la persecución al periodismo independiente

Escrito por el 21 marzo, 2020

El periodismo incómodo bajo la mira del “uribismo”.

Hechos clave:

1. Restricciones a la prensa a través de decreto.

Desde el arribo de Álvaro Uribe Vélez a la Presidencia de la República, y la expedición del decreto 2002 del año 2002 sobre las “zonas de rehabilitación”, se habían planteado restricciones a la prensa. En el artículo 22 se prohibía el tránsito y permanencia de periodistas extranjeros en dichas zonas, violando los artículos constitucionales 20 y 73 que protegen la actividad periodística para garantizar su libertad e independencia profesional.

En el 2005, el vicepresidente Francisco Santos, luego de que la prensa informara sobre ataques guerrilleros a objetivos militares, acusó a los medios de comunicación de crear una “caja de resonancia” del terrorismo. Este señalamiento, de por sí alarmante, es de mayor preocupación al provenir de un “periodista”.

Esta estigmatización fue evidencia de que con la política de “seguridad democrática” se categorizó a los periodistas en dos: los “patriotas”, es decir, los que le hicieron coro al Gobierno, mientras que los periodistas críticos e independientes fueron tachados como serviles del “terrorismo”.

3. Persecución contra Alfredo Molano

Otro de los casos emblemáticos fue el proceso que afectó al sociólogo, escritor y periodista Alfredo Molano (fallecido el año anterior) por una de sus columnas en El Espectador en la que criticó el poder económico y político corrupto de algunas familias del Caribe. Molano fue demandado por injurias. Después de tres años de proceso, fue absuelto por un juez de Bogotá.

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) alertó que las agresiones contra la prensa colombiana aumentaron en 2009. En su informe anual se reportaron 180 actos violatorios a la libertad de prensa contra 258 periodistas, mientras que en 2008, 157 trabajadores de prensa recibieron 129 agresiones, se presentaron 74 casos de amenazas contra periodistas, 30 profesionales recibieron maltrato y 42 vieron obstaculizado su trabajo.

Éstos “son unos temibles predadores de los medios de comunicación, y en particular de los que consideran hostiles al gobierno de Álvaro Uribe Vélez”, aseguró Reporteros Sin Fronteras. Los medios críticos fueron sometidos a presiones políticas o a desaparecer por asfixia económica.

4. Persecución a periodistas de Noticias 1

El 16 de mayo de 2005 a las 7:50 p.m. llegaron a la sede de Noticias Uno dos coronas mortuorias. La primera a nombre de Daniel Coronell y la segunda lamentando el fallecimiento de su esposa, María Cristina Uribe, y de su hija Raquel, en ese momento de seis años de edad.

Con unos lapsos de 15 minutos se entregaron, en diferentes partes de Bogotá, otras coronas fúnebres con amenazas de muerte en contra de otros dos periodistas.

Las intimidaciones se tornaron tan violentas y creíbles que el 8 de agosto de ese año Coronell se mudó con su familia a Buenos Aires, Argentina, luego de descubrir que varias amenazas en su contra provenían del computador del señor Carlos Nader Simmonds, amigo cercano del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez.

Nader estuvo preso en EEUU por narcotráfico y conspiración y, si eso no fuera suficiente, celebró con Pablo Escobar el asesinato de Luis Carlos Galán diciendo que era “más buen muerto que un hijueputa”.

Dos años después, el viernes 29 de junio de 2007, Coronell retornó para volver a la dirección de Noticias Uno y continuar con su valiente trabajo investigativo. Ese día la producción del noticiero le entregó un celular, cuya existencia y abonado telefónico solamente lo conocían sus familiares y los reporteros del informativo.

Dos días después, es decir, el 1 de julio de ese año, el periodista recibió una llamada de un número que no aparecía registrado en su libreta de contactos y del cual él no sospechaba de quién era.

Al contestar la llamada la voz en el otro lado de la línea era, nada más y nada menos, del señor Santiago Uribe Vélez, hermano del entonces presidente.

En la comunicación el hacendado le expresó su molestia por una columna que Coronell publicó en la revista Semana el 29 de abril de 2007, titulada “Guacharacas y autogoles”, en la cual revelaba los negocios que la familia Uribe Vélez sostuvo con los hermanos Gallón Henao, conocidos por el asesinato del futbolista Andrés Escobar.

5. Persecución contra Claudia Duque.

El convicto Rubiano Jiménez resaltó que la periodista Claudia Julieta Duque fue vigilada por ser parte del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, dentro de la operación Transmilenio, una investigación que se realizó para determinar los supuestos vínculos de la guerrilla con miembros de ONGs.

Además, aseguró que había estructuras dentro del DAS creadas sin la resolución respectiva, es decir, de manera ilegal, como fue el caso del grupo G-3.

Según Rubiano Jiménez, en el caso de Claudia Julieta Duque, quien adelantaba una investigación sobre el caso del homicidio del también periodista Jaime Garzón ocurrido en 1999.

Rubiano estuvo 17 años en el área de Inteligencia, dijo:

“El presidente Álvaro Uribe Vélez es el máximo y directo responsable de los actos criminales ejecutados por el Grupo de Inteligencia Estratégica 3 (G-3) en contra del periodismo y la libre expresión en el país, y debe pedir perdón públicamente por los ataques que durante su gobierno y desde el DAS se han cometido contra periodistas en Colombia”

OTROS PERIODISTAS

También fueron obtenidos en forma ilegal datos, correos electrónicos, teléfonos e información privada de organizaciones como la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS), Medios para la Paz, Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el Comité para la Protección de Periodistas de Nueva York (CPJ), así como de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para entonces en cabeza del argentino Eduardo Bertoni, entre otros.

En la actualidad, la Fiscalía ha comprobado que los seguimientos ilegales del G-3 también tocaron a otros periodistas, a saber:

  Carlos Lozano Guillén, director semanario Voz.

  Alfredo Molano, El Espectador

  Dick Emmanuelsson, corresponsal internacional. Su caso se denominó “Operación Canela”.

  Ramiro Bejarano, columnista de opinión, diario El Espectador

  César Jérez, Agencia Prensa Rural. Hoy exiliado.

  Adriana Cuéllar, jefa de prensa de la Corporación Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo.

  Nicole Karsin, periodista independiente, colaboradora del diario estadounidense San Francisco Chronicle.

  Liam Creig Best, Justice for Colombia, Reino Unido.

  Luisa Margarita Gil, Redepaz.

Persecución a Gonzalo Guillén por el «duquismo»:

Recientemente el periodista Gonzalo Guillén Publicó en su cuenta de Twitter que fuentes de la Presidencia de la República le comunicaron de un presunto organigrama con el que se busca determinar quién le está filtrado la información con la que viene adelantando la investigación que relaciona al ‘Ñeñe’ Hernández con el presidente Iván Duque.

Ante la gravedad de lo que representa la afirmación de Guillén, el periodista menciona a la Flip, Fundación para la Libertad de Prensa, y acusa a Duque y al senador del Centro democrático, Álvaro Uribe Vélez de ser los responsables de liderar el seguimiento en su contra.

Por otra parte, Gonzalo Guillén denunció que la Fiscalía General de la Nación lo está persiguiendo a través de un exagente del DAS. En la publicación, el comunicador adjunta fotografía y nombre completo del hombre.

El periodista reiteró en sus redes sociales que “el Estado Colombiano no tiene derecho a perseguirnos, espiarnos y sabotearnos”, en este trino, Guillén cita al presidente Iván Duque.


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con Alfredo Serrano Mancilla

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