ENTREVISTA A: DANIEL JADUE, Alcalde de Recoleta, candidato a la Presidencia de Chile.

Escrito por el 3 octubre, 2020

“El programa neoliberal es incompatible con la democracia”.

“El plebiscito en Chile es el inicio de la construcción del país que soñamos”

“Alberto Fernández significa el reinicio de una era donde el continente vuelve a un trayecto hacia la justicia social y la democracia”

Datos curiosos:

Sobre su infancia nos confesó que era un buen estudiante pero que no le quitaban el sueño las notas. “Me dedicaba a hacer cosas distintas y el colegio era solo una más de las actividades de mi infancia”.

Nos dijo que hacía mucho deporte y que bailaba en un grupo folclórico palestino tradicional. 

Su involucramiento con la política empezó muy temprano, a los 11 años ya era militante de la Organización por la liberación de Palestina (OLP).

 De su padre nos dijo que lo abandonó a muy temprana edad: “En la cultura árabe esta es una situación que te quiebra porque pierdes la mitad de tu identidad; esa búsqueda me llevó al camino de meterme en actividades donde yo valiera solo por mí”.

“Me convertí desde muy pequeño en un hombre antipatriarcal y antimachista, pero también me fui convirtiendo en un hombre de izquierda”. 

Nos confesó también que le entró de repente la vocación sacerdotal: “Pasó un minuto muy breve en mi vida en el que quise ser cura, afortunadamente vi la luz roja y me salve”. 

Y que aunque es arquitecto y sociólogo, su sueño de la infancia era convertirse en un escritor.

Es hincha orgulloso del Deportivo Palestino.

Sobre el “pinochetismo sociológico”. 

Hay pero ha ido disminuyendo. El pinochetismo era un 48% en 1988 y hoy día yo creo que es el que va a marcar rechazo el 25 de octubre (día del plebiscito).

A partir del pinochetismo sociológico aquí hubo un desplazamiento casi furibundo del sistema político hacia la derecha. 

La derecha europea hace 50 años por lo menos que no discute el derecho a la salud, en Chile la socialdemocracia, no te digo la derecha, todavía no está convencida.

La derecho europea no discute el sistema público de educación como una base principal, pero acá la socialdemocracia no está tan convencida porque son dueños y socios de colegios que los financia el Estado. 

Gran parte de la socialdemocracia en mi país es absolutamente neoliberal.

Sobre el Plebiscito por una Nueva Constitución y su eventual candidatura a la Presidencia.

Los procesos constitucionales son procesos complejos que no se dan solos, de una vez. Este es el inicio de la construcción del país que soñamos en un proceso de ensayo y error que tendremos que asumirlo con más democracia y no con menos.

Hay una mayoría contundente que no quiere un segundo gobierno de derecha y creo que gran parte de esa mayoría significativa tampoco quiere volver al tiempo de la concertación. La derecha y la concertación son dos caras de la misma moneda que llevaron al 18 de octubre.

En Chile una población mayoritaria no tiene acceso a las cosas esenciales que necesita para vivir dignamente.

Yo nunca he querido ser Presidente de la República, no me lo he propuesto. De hecho, mi partido aún no me nomina y ese es un detalle importante, pero la ciudadanía esta soñando en un Chile donde “el desde” tiene que ser parecido a lo que tenemos en Recoleta. Un Chile donde no pagues medicamentos que sean los más caros del mundo, que no pagues libros que sean los más caros del mundo, que no pagues el arriendo más caro del mundo, que tengas acceso a la cultura , al arte y al deporte y en donde además construyamos una ciudad justa y democrática, donde la mayoría de sus necesidades básicas los ciudadanos las puedan resolver en un caminata.

Esta candidatura mía nace de la ciudadanía, no nace ni de los medios de comunicación, ni de la tele ni de una fama previa, nace solo de la valoración de una sumatoria de iniciativas que hablan de una gestión eficiente, eficaz , transparente, proba, participativa, e innovadora, que son los seis pilares de gestión que tenemos aquí en Recoleta.

Sobre América Latina

Desde el 2000 en adelante América Latina vivió un periodo de su historia muy original en donde proyectos de corte progresista asumieron la conducción mayoritaria del continente y tuvieron luces y sombras. Varios de esos proyectos se terminaron agotando, creo yo por cuatro elementos esenciales: no lograron cambiar la base productiva, por lo tanto no lograron ni siquiera acercarse a una superación del neoliberalismo como forma de organización social. Segundo, fueron laxos con algunos temas que debieran ser centrales para cualquier tipo de gestión: la falta de transparencia, la corrupción, la falta de eficiencia y eficacia. Tercero, creo que fueron caudillistas y muy dependientes de un solo líder sin capacidad de generar colectivos de dirección con renovación de cuadros; y cuarto, además tuvieron una incapacidad crónica de coordinarse de manera suficiente para conformar un bloque que fuera capaz de responder a toda la intervención extranjera en América Latina. 

Después de este proceso en donde muchos gobiernos progresistas se fueron cayendo se temió un regreso del programa neoliberal y esto empezó con Macri, y luego Bolsonaro y otros más en el continente. Yo por lo menos nunca me asusté de que esto significara una nueva era del programa del neoliberalismo en América Latina y que la izquierda estaba yéndose al fondo. Yo veía que este paréntesis de nuestras propias incapacidades nos iba a dar una oportunidad de hacer correcciones y de volver a tener la conducción del continente.

 Yo soy un convencido que el programa neoliberal es incompatible con la democracia porque requiere para mantener las ganancias de las transnacionales precarizar la vida de cada vez más ciudadanos y ciudadanas a nivel global; y, por lo tanto, siempre se va a encontrar con una respuesta como la que tuvo en Ecuador, en Argentina, en Colombia o en Chile. 

 Yo creo y espero que el gobierno de Alberto Fernández signifique un reinicio de una era en donde el continente vuelva a un nuevo trayecto que debe tener como dirección la justicia social, la solidaridad, la fraternidad, la profundización de la democracia, la eliminación de la necesidad, el miedo y la incertidumbre en nuestras sociedades, y la construcción de una corresponsabilidad que sea capaz de poner en el centro la dignidad del ser humano. 

Yo entiendo como dignidad del ser humano el derecho a ser feliz, con autonomía y con prescindencia del Estado, y esto significa que el Estado debe asegurar una base social, debe asegurar ingresos que vayan más allá de las asimetrías que genera el neoliberalismo a toda la población, y permitir que cada uno pueda tener acceso a un desarrolo máximo de sus potencialidades, con una importancia fundamental de la iniciativa privada pero con la dirección estratégica del Estado.

Tiki-taka

Un baile: baile árabe y salsa.

Chilenismo más usado: “weon”.

Un país fuera de Chile: Palestina.

Personaje histórico favorito fuera de chile: Fidel y George Savage.

Político actual con el que gustaría tomar un café: Gustavo Petro.

Político de la derecha que respeta: Emanuel Macron.

Salvador Allende: Mejor presidente de la historia de Chile.

Magaly del Carmen Jadue: Una mujer maravillosa y grandiosa, que tuvo que sacar adelante a una familia completa sola, como el 40% de las mujeres latinoamericanas.

Mar para Bolivia: Siempre he estado de acuerdo y esos temas los define la ciudadanía en plebiscite.

Pinochet: Dictador, ladrón, torturador impune.

Bolsonaro: Abyecto.

Alberto Fernández: Promesa.

Masonería: Reflexión.

Chile: Un nuevo nacimiento.


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