Entrevista exclusiva a Arlette Contreras

Escrito por el 7 septiembre, 2019

Entrevista a: ARLETTE CONTRERAS, activista peruana contra la violencia de género.

Es el momento en que (las mujeres) tenemos que estar unidas, pero unidas de verdad. Tenemos que empezar a vernos de manera más empática y no podemos juzgarnos por la violencia machista, necesitamos abrazarnos”.

“Si mi caso no alcanza justicia aún siendo un caso emblemático me apena demasiado el mensaje que estamos dando a las demás mujeres”.

“En un país en el que se detecta tanta violencia en contra de las mujeres y los agresores no reciben ningún castigo ni sanción, la violencia se naturaliza y se deja un mensaje de permisividad”.

 “Los premios y reconocimientos tienen para mí mucho significado y los he obtenido por estar inmersa en este proceso judicial donde mi mayor deseo es alcanzar la justicia. Yo no imaginé todo lo que iba a suceder después del día del ataque, sin embargo a mí me hubiera gustado seguir mi vida como cualquier otra persona”.

 

Sobre la violencia machista y las relaciones tóxicas:

Las reacciones de las mujeres (frente a la violencia machista) son distintas, porque todas las mujeres somos diferentes y actuamos diferente.

Al inicio de una relación muchas veces el agresor se presenta de una forma encantadora y nosotras no somos adivinas para saber que estas personas podrían terminar haciéndonos daño. No tenemos la habilidad para saber en qué está pensando la otra persona y mucho menos podemos saber qué son capaces de hacer lo agresores.

Cuando inician las relaciones de pareja muchas veces las mujeres no percibimos las situaciones de violencia o de control.

En mi caso fue un relación de muy poco tiempo, apenas teníamos algo más de dos meses de noviazgo, y en ese tiempo yo tenía un concepto diferente de esa persona y no me di cuenta que estaba en riesgo porque no había violencia física previa, pero sí actos de control que yo no los había detectado a tiempo. De hecho muchas mujeres tampoco detectan en sus relaciones las situaciones de control con violencia, pero a veces la violencia va presentándose de manera progresiva.

Mi recomendación para las mujeres es que se den un poco de tiempo para analizar sus relaciones y poder determinar si la relación se basa en el respeto y la confianza o si es una relación que se va haciendo tóxica. En el momento que se detecte que la relación nos hace daño es el momento adecuado para alejarse y pedir ayuda.

Sobre el machismo y la educación.

Mi país (Perú) es una sociedad bastante machista, creo que en Latinoamérica tenemos el mismo problema y hay demasiada violencia en contra de las mujeres por el pensamiento machista de los hombres, aunque también de mujeres que comparten esos pensamientos y que creen que está bien que los hombres las maltraten o las violenten.

Hay mujeres que piensan que ellas deben obedecer a los hombres y cumplir todas la expectativas que los hombres exigen de ellas.

Entendamos que el machismo viene de hace mucho tiempo atrás pero es importante que empecemos a advertir esas actitudes y pensamientos machistas para empezar a erradicarlos y a educar a nuestros niños y niñas en igualdad, con respeto y tolerancia, solo así la violencia no se va a reproducir.

Es importante combatir la violencia contra las mujeres desde todos los ámbitos, porque esto no solo es un problema de mujeres, es realmente un problema en el que necesitamos que los hombres también estén muy involucrados.

Es necesaria la participación activa de los hombres, es importante que empiecen a corregir a sus pares, a frenar situaciones de violencia o de abusos que puedan conocer. A veces la confianza que existe entre hombres, entre los amigos y compañeros, detecta situaciones de abuso y de violencia, por eso es importante que hombres conscientes frenen esas situaciones y pongan un alto.

La violencia nos afecta a todos, tanto a víctimas como agresores, afecta a toda la sociedad en general.

 

Sobre su activismo contra la violencia de género.

Desde el momento del ataque a continuación todos los días han sido duros, yo llevo un tratamiento (psicológico) porque un ataque de esa magnitud causa secuelas. Yo tengo que lidiar con un diagnóstico y seguir adelante.

El activismo es parte de un compromiso conmigo misma, además de ser un compromiso con las mujeres y con los niños, porque cuando uno trabaja para hacer algo en el presente que está mal y que quieres cambiar lo estás haciendo para que finalmente traiga resultados en el futuro.

Mi trabajo (como activista) es parte de mi terapia y es la forma como yo puedo contribuir a combatir esa violencia; y yo creo que todos tenemos algo de responsabilidad para poder involucrarnos en esta problemática y poder contribuir desde nuestros espacios y hacer algo desde el lugar donde estamos y desde nuestras propias posibilidades.

Yo voy a continuar y estoy completamente segura de lo que estoy haciendo y de lo que yo quiero.

Sobre el movimiento “Ni una menos”.

No me imaginé que todo (mi activismo) iba a desencadenar en una marcha, el inicio de un movimiento y que se logre abordar la problemática de la violencia de género con tanta fuerza en el país.

Para mí fue muy lindo contar con el apoyo ciudadano y no solamente del Perú. Para la marcha de “Ni una menos” del 13 de agosto de 2016 también hubo manifestaciones de apoyo desde otros países, a través de las embajadas. Fue lindo porque se sintió en todo el país y no solamente en Lima. Esto alimenta nuestra fe, nuestras ganas, nos recarga de energía. Nos muestra que la sociedad está cansada de vivir en medio de tanta violencia y de vivir afectadas por tanto machismo.

Las mujeres a partir de ese momento decidieron no callar más y empezar a denunciar los casos de violencia.

 Ahora tenemos una multitud de casos y el problema es que los operadores judiciales no se abastecen para atender tantos casos de violencia de género. El Estado no está preparado y esta inacción (del Estado) se convierte en complicidad con los agresores porque la impunidad es un síntoma de viento para los agresores.

En un país en el que se detecta tanta violencia en contra de las mujeres y los agresores no reciben ningún castigo ni sanción, la violencia se naturaliza y se deja un mensaje de permisividad. Es importante que estos actos no queden en la impunidad.

Sobre los políticos peruanos y la politización del movimiento “Ni una menos”

Hay políticos y partidos políticos que participan (en las marchas) con una intención populista y hacen demagogia de causas sociales.

Las veces que marchamos organizamos grupos y observamos como hay políticos que intentan ubicarse en la parte de adelante de las marchas, buscando instrumentalizar la causa.

Mientras los políticos están en su pugnas están dejando de trabajar por el bienestar de los demás peruanos. Todo es incierto en el Perú, un día puede suceder algo que no imaginábamos y al día siguiente todo lo opuesto, ya no sabemos nada. Hay una inseguridad política terrible pero yo guardo esperanzas de que esto va a cambiar porque ya hay una prohibición de reelección inmediata a los congresistas y se está buscando hacer lo mismo en otros espacios de poder; y hay gente joven que se está involucrando en política.

Las personas que salen a marchar y que se manifiestan públicamente cuestionando acciones de parte de los actores políticos relacionados con la corrupción dan mucha esperanza porque son jóvenes y ellos son el futuro.

Creo que todo este mal momento vamos a superarlo y cuando salgamos de esto nos servirá a los peruanos para tener mayor responsabilidad en el momento de acudir a  las urnas; para estar mejor informados y para conocer quienes son nuestros candidatos y por qué debemos votarlos.

Sobre los premios y reconocimientos recibidos.

Los premios y reconocimientos tienen para mí mucho significado y los he obtenido por estar inmersa en este proceso judicial donde mi mayor deseo es alcanzar la justicia. Yo no imaginé todo lo que iba a suceder después del día del ataque, sin embargo a mí me hubiera gustado seguir mi vida como cualquier otra persona.

Es lindo recibir premios cuando hay un valor simbólico y sentimental adicional, saber que tu  perseverancia, tu coraje y valentía para hablar e incentivar a las demás mujeres de hacer un llamamiento constante y de hacer críticas al sistema de justicia son reconocidos.

Si a mí con el apoyo y reconocimiento de distintas instituciones y organizaciones se me ha hecho tan difícil obtener la justicia, imaginen cómo lo es para las demás mujeres, para esas mujeres que viven en las zonas rurales o aquellas que no tienen conocimientos de derecho o para aquellas que todavía tienen miedo de hablar.

 Si mi caso no alcanza justicia aún siendo un caso emblemático me apena demasiado el mensaje que estamos dando a las demás mujeres.

Yo no me rindo, tengo claro el objetivo y he asumido que la representación que tiene mi caso es bastante importante y le dedico todo mi tiempo. Ahora estoy tocando instancias internacionales para demandar al Estado peruano por esa negación a la justicia, por la revictimización constante hacia mi persona durante estos cuatro años y por tantas irregularidades que se han cometido.

Es esto lo que le hacen a las demás mujeres, se cometen estas irregularidades para cansarlas, para que desistan, para que ya no continúen con estos procesos, es una negación de derechos para las mujeres y es por todo esto que las mujeres decidimos levantarnos: para exigir igualdad, el agresor es quien tiene las de ganar en los procesos judiciales.

Sobre la “paradoja” de recibir un premio por parte de Melania Trump.

He aprendido a través de mi experiencia que entre las mujeres no tenemos que vernos mal ni con distancia, tenemos que aprender a darnos una mano y a entender las situaciones que  podemos estar atravesando. Hubiera sido distinto que me lo hubiera dado (el premio) Trump, pero el premio me lo dio Melania.

Es el momento en que (las mujeres) tenemos que estar unidas, pero unidas de verdad. Tenemos que empezar a vernos de manera más empática y no podemos juzgarnos por la violencia machista, necesitamos abrazarnos.

 Datos curiosos:

De pequeña soñaba con ser aeromoza (azafata), lo descubrió cuando voló por primera vez en un avión a los seis años.

Quiso ser periodista y le atraía también la Antropología Social, pero finalmente se decidió por el Derecho, tras seis años de estudios se graduó como abogada.

Desde muy niña la ha movido un sentido de justicia y de solidaridad con las personas más vulnerables.

Luego tuvo una gran decepción al observar que la teoría jurídica difería mucho de la práctica:

Si el derecho fuera tal como nos los enseñan, en el ejercicio todo sería distinto. Muchas veces la realidad es más dura de como nos las presentan.

Fue jugadora de volley en el colegio.

El líder latinoamericano que más admira es Pepe Mujica.

Uno de los personajes públicos de Perú que más repudia es César Hinostroza Pariachi

A Keiko Fujimori la definió en una sola palabra con “pena”; a Verónika Mendoza con “análisis”; a Jair Bolsonaro con “rabia”; al Papa Francisco con “tolerancia” y al feminismo con “esperanza”.

Admitió que no tiene muy claro si dará en algún momento el salto a la política pero que de hacerlo lo anunciaría con mucha alegría.

 


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