Las ‘Famiglias’ : Piñera y Camacho

Escrito por el 1 febrero, 2020

La famiglia Piñera

Sebastián Piñera se ha esmerado en presentar sus inversiones y las de sus hijos como dos carriles separados. Pero la división no es tan clara.

“Mi madre siempre me dijo: si hay algo de mal gusto, es hablar de plata”, respondió una vez Sebastián Piñera cuando en una entrevista le preguntaron por el valor real de la fortuna de su familia. Los medios chilenos informaron en su momento que en la declaración de patrimonio que entregó Piñera al Servel (como precandidato) incluyó activos por US$600 millones, lejos de los US$2.700 estimados por la revista Forbes. Piñera reconoció que la declaración subestimaba el valor real de su fortuna, pues considera avalúos fiscales y el “valor libro” de las empresas, pero invocó a su madre para no transparentar el verdadero volumen de sus activos.

“La revista Forbes estima un patrimonio familiar y lo que yo hice es declarar un patrimonio personal”, dijo en una entrevista posterior.

Años atrás Radio Biobío reveló la existencia de una sociedad en las Islas Vírgenes Británicas, y el diario Pulso dio a conocer una segunda en Luxemburgo, propiedad de los herederos de Piñera. Pese a las críticas que recibió en ese momento, Piñera no transparentó todas las sociedades en paraísos tributarios en las que participa su familia. Hay una tercera que omitió: Bancard International Development Inc., basada en las Islas Vírgenes Británicas.

FORTUNA FAMILIAR OFF SHORE

Piñera al anunciar que sus hijos iban a poner parte de sus inversiones en un fideicomiso ciego voluntario, informó que él vendió su participación en las sociedades familiares. Lo cierto es que es difícil separar el patrimonio de los distintos integrantes del clan Piñera. Comparten sociedades cuyo capital tiene el mismo origen (la fortuna de Sebastián Piñera Echenique) y lo que éste ha hecho es desligarse formalmente de su propiedad o bien entregarles una herencia en vida (sin pagar los onerosos impuestos a la herencia o a las donaciones).

Además, todas estas sociedades forman parte del llamado Grupo Bancard, que administra los negocios familiares.

Family office

Al menos dos de sus hijos todavía eran menores de edad cuando Piñera los incorporó como socios de sus empresas. Esto demuestra que ellos no generaron el dinero que hoy está a su nombre y que su patrimonio está completamente fundido con el de su padre.

En 1997, Cristóbal Piñera Morel tenía apenas 13 años y su hermano Sebastián, 15. De enero de ese año data la primera publicación en el Diario Oficial que los sitúa como accionistas de Inversiones Bancard Limitada, junto a sus hermanas Cecilia y Magdalena. Cada uno de los Piñera Morel tenía entonces más de $520 millones de participación en esa sociedad.

Sólo nueve meses más tarde, en septiembre de 1997, Sebastián Piñera creó en las Islas Vírgenes Británicas la sociedad Bancard International Investment Inc., la que sería representada por  Inversiones Bancard Limitada, la sociedad en que participan sus hijos. De acuerdo a un documento oficial de esa jurisdicción, la empresa tiene un capital autorizado de casi US$103 millones. Su nombre salió a la luz cuando se descubrió que a través de esa sociedad Piñera tenía acciones de la pesquera peruana Exalmar y que funcionaba como un vehículo de inversión en el exterior (esto salió en el reportaje “Piñera offshore: las inversiones en Latinoamérica de su sociedad en un paraíso fiscal”).

Inversiones Bancard Ltda, la misma donde los hijos de Piñera debutaron en el mundo de los negocios, tiene su origen en una antigua empresa “zombie” y fue utilizada por su padre para eludir el pago de millones de pesos en impuestos.

En 2015, CIPER reveló que dos sociedades del grupo habían sido denunciadas por el Servicio de Impuestos Internos (SII) por emitir boletas sin respaldo por un total de $344 millones. Se trata de Vox Populi y Administradora Bancorp, ambas sociedades en las que los cuatro hijos de Piñera tenían participación relevante.

LA SAGA GRIEGA

A partir de 2006, el ex mandatario creó una nueva línea de sociedades familiares para administrar su fortuna, a las que bautizó con el nombre de los tres relatos épicos: La Odisea, La Eneida y la Iliada.

La primera en emerger fue Odisea. Su antecedente en la estructura societaria del empresario data en realidad de 2004, cuando junto a sus cuatro hijos constituyó Piñera Asociados como sociedad colectiva civil.

En su constitución, la sociedad se caracterizó por el bajo aporte del padre (sólo $18 millones) mientras que cada uno de sus hijos figuraba invirtiendo $4.495 millones. A esa fecha, Cristóbal, el menor de los Piñera Morel, tenía 20 años y era estudiante de Sicología. Su hermano Sebastián probablemente estaba terminando su carrera de Ingeniería Comercial y Cecilia estaba recién titulada de pediatra. Magdalena, la mayor, es profesora de Historia y para entonces ya tenía varios años de experiencia laboral, pero nada que le permitiera invertir más de $4 mil millones. Odisea es también la actual dueña de la sociedad afincada en Islas Vírgenes: Bancard International Investment.

Luego de que Piñera dejó La Moneda, Odisea sufrió dos cambios relevantes. En julio de 2014, los Piñera Morel, dueños cada uno de un 25%, volvieron a transformarla en una sociedad colectiva civil. Y en septiembre de ese año ingresó un nuevo socio mayoritario: Inversiones La Ilíada. Esta última se quedó con el 60,4%, tras aportar más de $345 mil millones (unos US$ 517 millones).

La creación de Inversiones La Ilíada marca el ingreso de la tercera generación Piñera en los negocios familiares: seis de los nietos del ex mandatario, todos niños pequeños, figuran como accionistas.

La Ilíada nació con un capital de sólo $1 millón, de los cuales Sebastián y Cristóbal Piñera Morel pusieron $250 mil cada uno. Los cuatro hijos de Magdalena Piñera y Pablo Rossel colocaron, en conjunto, otros $250 mil. El último cuarto del capital lo aportaron los dos hijos de Cecilia Piñera y Ricardo Levy.

Tal como ocurre con el Caballo de Troya en los relatos de Homero y Virgilio, la sociedad escondía una sorpresa. En solo dos meses, la modesta sociedad que originalmente tenía un capital de $1 millón fue capaz de invertir más de US$500 millones en Inversiones Odisea. ¿De dónde salió ese dinero? No hay registro público.

Odisea inscribió en Luxemburgo a Inversiones Eneida, una sociedad de responsabilidad limitada, que es a la vez una sociedad de gestión de patrimonio familiar, entes reservados exclusivamente para la gestión de activos financieros y que tienen beneficios tributarios, como la exención del pago de impuestos a las utilidades.

LOS HEREDEROS

El mayor de los hijos hombres de Sebastián Piñera Echenique, Sebastián Piñera Morel, se ha consolidado como su heredero en materia de negocios. Trabajó con su padre en Bancard y participó en el comité de directores que administró la porción de su patrimonio que quedó fuera de los fideicomisos ciegos que delegó cuando llegó a La Moneda.

En medio del gobierno de su padre, Piñera Morel viajó a hacer un MBA a la Universidad de Stanford y al regreso creó una empresa de inversiones, BP Capital, pero siguió participando de las decisiones estratégicas de Bancard.

Junto a su hermano Cristóbal, quien acaba de terminar un MBA en el MIT, es director de casi todas las sociedades de su padre: Vox Populi, Sociedad Agrícola y Ganadera Los Corrales, Parque Chiloé, Arenas Blancas, Inmobiliaria El Mañío, Inmobiliaria El Canelo, Inmobiliaria El Boldo, Inversora San Juan, Diptel, Inversiones y Asesorías Milenio, Hotelera Lago Ranco, Inversiones Santa Cecilia, Bancard Inversiones e Inversiones Bancorp, por nombrar algunas.

Sebastián y Cristóbal Piñera Morel tienen además la representación de dos de las empresas familiares clave: La Ilíada y Odisea.

La famiglia Camacho

Hablar de la “famiglia Camacho” es hablar del poderoso Grupo Empresarial de Inversiones Nacional Vida S.A. del cual José Luis Camacho Miserendino, padre del “macho”, es el dueño. Para que se tenga una idea aproximada del patrimonio de esta empresa, el padre del actual presidente del Comité Civico Pró-Santa Cruz, compró la empresa paraguaya Fénix de Seguros y Reaseguros, por 3,7 millones de dólares., para expandir el negocio de los seguros NACIONAL VIDA, y la proyección es instalarse además de en Paraguay, en Chile y Argentina.

Camacho padre era el dueño de la empresa que tuvo el monopolio de la distribución de gas en Santa Cruz, SERGAS, y ciudades próximas como Montero y Warnes por 20 años, desde 1989 hasta el 2009. Concesión otorgada en los procesos de capitalización y privatización por los gobiernos neoliberales.

Luis Fernando Camacho Vaca hijo del empresario José Luis Camacho Miserendino, es por lo pronto in “simple” accionista del grupo empresarial Nacional Vida, pero además es el presidente del comité cívico de Santa Cruz.

Las empresas familiares

A mediados de 2019, los medios bolivianos informaron que Camacho estaría relacionado con los Panama Papers: a través de la creación de tres sociedades (Medis Overseas Corp., Navi International Holding y Positive Real Estates) habría operado como intermediario para “coadyuvar a personas y empresas a esconder sus fortunas en entidades offshore, lavar dinero y establecer esquemas de evasión de impuestos”. Así se recoge en el informe que elaboró la comisión legislativa que investigó el tema y que se presentó en septiembre de 2017.

Lo cierto es que Camacho pertenece a una línea familiar histórica en Santa Cruz de una élite que siempre ha manejado el poder cívico y el poder territorial, y con la llegada de Evo al poder algunos de sus negocios más rentables se vieron tocados.

Antes, a cada usuario le costaba de 1000 a 1500 dólares conectarse a la red de gas. Esa era una de las empresas de su familia. Con Evo todo eso se hizo gratuito por la política de nacionalización donde el gas se convirtió en un recurso que los bolivianos recuperaron para su economía.

El poderoso Comité de Santa Cruz, liderado en la década de los 80 por su padre y presidido por el “macho” desde febrero de 2019 es una organización que nuclea diferentes entidades vecinales, zonales, empresariales, de trabajadores de una de las zonas más ricas de Bolivia. La región produce el 70 % de los alimentos del país y tiene un enorme potencial energético e hidrocarburífero que, tras la nacionalización de Morales en 2016, está hoy en manos del Estado.

Camacho admitió abiertamente que fue su padre quien presionó a los militares aquel 10 de noviembre para que le quitaran el apoyo a Morales y se sumaran a su estrategia golpista.

Según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística de Bolivia, el PBI del Departamento de Santa Cruz representaba en 2016 al 28,9 % de la Economía total del país.

Se trata de un región rica e influyente, pero que la última vez que logró tener un presidente propio fue Hugo Banzer Suárez, quien lideró un golpe de estado en 1971 y que luego fundó un partido y ganó las elecciones presidenciales en 1997. Ya desde los inicios de la administración del MAS, el departamento cuestionó la legitimidad del gobierno.


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con Alfredo Serrano Mancilla

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