¿Quién es Steve Bannon (segunda parte)?

Escrito por el 13 junio, 2020

El personaje de hoy es dueño de frases como «El enojo es algo bueno”

Dice ser un antisistema, de hecho, su misión es destruir el sistema e instalar un nuevo orden de cosas…  «Somos virulentamente anti-establishment, en particular estamos en contra de la clase política permanente» es otra de las frases “célebres” de quien se ha convertido en el gurú más importante de la ultraderecha mundial, me refiero a Steve Bannon.

¿Quién es?

Bannon nació en Virginia en 1953 y sirvió cuatro años en el ejército estadounidense antes de completar un máster en administración de empresas en la Universidad de Harvard.

Aunque suene increíble Bannon proviene de una familia de demócratas pro-sindicatos, pro Kennedy, católicos irlandeses de la clase trabajadora de Virginia.

¿Cómo es que llega a convertirse en el adalid de una ultraderecha llamada a destrozar “el estado administrativo” en Estados Unidos, y a propugnar “clavar la estaca en el vampiro” de Europa, para él “el corazón latente del proyecto globalista”?

Según su propia versión, hay que remontarse a sus años en la Marina, entre 1977 y 1985, cuando vio, en sus propias palabras, “cómo Jimmy Carter jodía las cosas”. En ese momento asegura que se volvió profundamente conservador.

Se declara admirador de Ronald Reagan y su fanatismo fue evolucionando. Sumó a su currículo masters en Seguridad Nacional y un MBA, trabajó para Goldman Sachs en Nueva York y luego fue a Hollywood (invirtió en filme como Titus con Antony Hopkins y series como Seinfeld), donde la suerte le acompañó más en los negocios que en su intento de dar el salto a lo creativo. Y en 2008, cuando regresó a EEUU de una aventura empresarial fallida en Asia, empezó a lanzarse frontalmente contra el ‘establishment’.

Fue durante estos años que Bannon conoció a Andrew Breitbart, un conservador incondicional y emprendedor de medios que quería crear un sitio de noticias online que desafiara lo que consideraba era un ambiente mediático dominado por las ideas liberales. Con ese espíritu combativo nació Breitbart News, del cual Bannon se hizo cargo tras la muerte de su fundador.

Pensamiento y referencias teóricas.

Bannon es un apasionado de la historia militar y de la tragedia griega o de Shakespeare como de teorías conspiratorias o de racionalismo apocalíptico. Entre su “arsenal” teórico está una biblioteca llena de tomos subrayados de controvertidos autores y pensadores como William Buckley, libertario católico supremacista que alertaba contra el multiculturalismo; Edmund Burke el irlandés del siglo XVIII que defendía el traspaso de valores de generación en generación frente a ideas “abstractas” como igualdad o justicia social; o Charles Maurras, el intelectual católico y padre de nacionalismo francés que sentó la base para la colaboración con los nazis.

Bannon produjo varias películas de burda propaganda sobre personajes y temas de la nueva derecha populista, de Palin al Tea Party, trabajos como ‘Generation Zero’, un documental de 2010, donde da alas a la cuestionada teoría de un patrón de crisis cíclicas planteado en La cuarta vuelta por los historiadores aficionados William Strauss y Neil Howe, identificando la crisis del 2008 como un punto de inflexión para la sociedad de EEUU, que enfrenta el colapso por una generación decadente que ha olvidado los valores que hicieron América grande, algo que según él solo se puede recuperar volviendo a abrazar el nacionalismo blanco cristiano.

REVISTA FASCISTA

Convertido en voz de referencia en el circuito conservador, Bannon logró un altavoz masivo con el control editorial de ‘Breitbart News’, la plataforma de la llamada ‘alt-right’, la derecha más radical cuyo objetivo planteado es “destruirlo todo”, literalmente su misión consistía en romper la sociedad para remodelar las piezas con su visión. Los supremacistas blancos no encontraron una mejor referencia “informativa” y acudieron en masa. De 11 millones de visitas mensuales únicas ‘Breitbart’ pasó a los 200 millones.

En la web, con un programa de radio o en conferencias como la que dio en 2011 en la Liberty Restoration Foundation o en 2014 en una videoconferencia en el Vaticano se deletrearon las bases del “bannismo”: refundar el capitalismo y reestructurar el orden global volviendo a los valores judeocristianos (blancos), librar una guerra –no metafórica- contra el islam, deshacer los logros de la Ilustración que según él elevaron al individuo sobre la nación y resucitar la apuesta única por el reforzado estado nación, recuperar la “soberanía” perdida frente al ‘establishmen’t institucional, político y mediático…

El portal se posicionó como uno de los medios favoritos de los conservadores, con visiones populistas y belicistas, cargado de teorías conspirativas y un marcado tono de desilusión hacia los políticos tradicionales.

Sus críticos incluso van un paso más allá y dicen que es un medio transmisor de las ideas misóginas, racistas, antisemitas y homófobas de la ultraderecha, algo que desde Breitbart niegan.

A lo largo de estos años, Breitbart ha generado controversia por llamar «judío renegado» a un comentarista conservador o comparar el trabajo de la organización de derechos reproductivos Planned Parenthood con el Holocausto.

También han publicado titulares como «La pastilla anticonceptiva las vuelve feas y locas» o videos en los que se preguntaba a la gente si preferían que sus hijos fuesen feministas o tuvieran cáncer.

También han llegado a asegurar que la mejor forma de terminar con el acoso machista en internet es que las mujeres se desconecten de la red.

TRUMP

En 2013, en una reunión con Jeff Sessions y su asistente Stephen Miller, Bannon planteó la idea de la inmigración como el tema central de las presidenciales de 2016 y el proteccionismo comercial el segundo (China es otra de sus obsesiones). Ya en 2014 estaba probando la recepción a los mensajes que años después Trump haría ejes de su campaña.

Cuando en octubre de 2015 fue descrito en el titular de un perfil como “el operativo político más peligroso de América” a Steve Bannon le quedaban aún diez meses para ponerse al frente de la campaña de Donald Trump.

Gracias a su estrategia, Trump logra la victoria de su candidato y conseguir el mayor triunfo de la agenda populista, nacionalista, xenófoba, islamófoba y contra las instituciones. En definitiva, la llegada al Gobierno de la derecha más radical que llevaba años promulgando, la misma que ahora intenta potenciar en Europa.

Años después Bannon explicaría su visión de por qué triunfaron. “Fue pura rabia. Rabia y miedo son lo que lleva a la gente a las urnas. Los demócratas no importan. La verdadera oposición son los medios. Y la forma de lidiar con ellos es llenarlo todo de mierda”.

Con él volvió al despacho oval el retrato del esclavista y cuasigenocida indígena Andrew Jackson, un presidente elegido por una masa de descontentos pero que Bannon reivindica como héroe de la clase obrera que luchó contra los bancos.

En el primer discurso de Trump al Congreso logró rescatar no al Abraham Lincoln antiesclavista sino al nacionalista económico que advertía de que “el abandono de la política protectora del gobierno americano producirá necesidad y ruina entre nuestro pueblo”.

Su Frankenstein acabó devorándole y después de que Trump lo expulsara de su cargo de estratega jefe en la Casa Blanca y ‘Breitbart’ de su junta directiva, Bannon se convirtió en una especie de paria político en EEUU y ahora ha volcado sus esfuerzos en Europa, donde asegura estar trabajando para “construir democracia cristiana de vieja escuela”. Asegura que lo financia de su bolsillo (su fortuna está calculada en 50 millones de dólares -44 millones de euros-) y con “donantes europeos” que se niega a identificar.

EUROPA

Europa le ha abierto una puerta a la consolidación de lo que ha bautizado como El Movimiento, y que pretende instaurar un sistema político cristiano y conservador que coloca a la inmigración como su principal enemigo.

En el documental de Klayman (muy recomendable), que acompañó a Bannon durante un año en calidad de “mosca en la pared”, nos muestra la personalidad manipuladora y perversa de un hombre, pero, ante todo, nos enseña el desarrollo de un fenómeno que amenaza con sumir el continente en la intolerancia. En el miedo. En el patriotismo de banderita y sobresueldo.

Otro de los ingredientes de la receta Bannon es el desprecio por la verdad. A él se le atribuye la idea de «los hechos alternativos» como eufemismo para las mentiras de toda la vida. Difundir datos falsos en redes sociales y en discursos sin preocuparse por su veracidad sino por la fuerza emocional que puedan transmitir es también marca de la casa. Todo vale con tal de crear debates sociales de interés partidista. Aunque se basen en datos falsos, como es el caso de las denuncias falsas de mujeres maltratadas que utilizó Vox. Y cuanto más escandalicen, más horas de tertulias se dedicarán a ellos. Escandalizar es marca de la casa.

Entendiendo el populismo de Steve Bannon

Steve Bannon ha mantenido varias reuniones con Nigel Farage, antiguo líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) y fundador del partido pro Brexit. Su papel en el proceso de salida del país británico de la Unión Europea fue crucial, y, su similitud de ideas con el norteamericano, reveladoras. En uno de esos encuentros (cámara presente) ambos hablan sin tapujos de cuál es el secreto de la victoria para sus formaciones políticas: atacar la inmigración. Todos los demás partidos, dicen, tienen miedo a afrontar ese tema, pero ellos no. De esa constatación heroica, en la que se enorgullecen de tener una solución perfecta (que es: todos fuera a no ser que vengáis con dinero en los bolsillos), emanan más tarde las verdaderas raíces: la xenofobia y el antisemitismo.

En la estrategia de Bannon se habla del islam como “una religión de sumisión”, como una religión problemática que no encaja con los valores de Occidente. Pero en la generalización y la mentira está la victoria. ¿Algún parecido con Vox?

Pues sí, Bannon asesora a Vox… Su lección es ser más claros, concisos y directos, a más decir cosas generales que conecten con los problemas de la gente -aunque nazcan de falsedades- y menos meterse en los detalles, que al electorado masivo no importan.

¿Cómo si no podría una persona como Santiago Abascal, incapaz de contestar a medidas concretas en una rueda de prensa, convertir a su partido en la tercer fuerza política de España? Populismo, mensajes sesgados, conservadurismo de postal.

Después de eso, un segundo concepto: el nacionalismo económico. Y una frase, repetida en boca tanto de Donald Trump como de Marine LePen, y los que faltan: “No importa tu género, religión o identidad sexual, porque lo importante es tu nacionalidad”.

Aplíquese en esta frase la nacionalidad que más convenga.

Mienten de nuevo: para ellos sí que importa la distinción entre hombres y mujeres, sí que cuenta la religión que profesas (y el color de tu piel) y con quién quieres contraer matrimonio o adoptar hijos. Sí les importa pero, si quieren conseguir el máximo de los votos, rascar una porción de la gente más centrista, deben centrarse en el nacionalismo y el miedo. “El odio y la ira son motivadores», asegura Bannon en la que se ha convertido, quizá, en una de sus frases más tristemente célebres.

Bannon fuera de EE.UU.

Cuánto del poder de Bannon es real y cuánto leyenda no está claro. Ha alimentado una fama siniestra y difusa que forma parte de su leyenda. “Ser oscuro es bueno”, dijo en una entrevista en Hollywood Reporter. “Dick Cheney. Darth Vader. Satán. Eso es poder”.

Cuando Bannon sale de la Casa Blanca decide dar el salto al otro lado del Atlántico. Y en estos últimos meses se ha dedicado a asesorar a todo partido de extrema derecha que se le ha acercado a pedir consejo. Desde Jair Bolsonaro en Brasil a Matteo Salvini en Italia.

Bannon no tiene una varita mágica que gane elecciones. Pero ha sabido aprovechar la coyuntura para impulsar la corriente nacionalpopulista con la misma receta basada en envolver de un halo revolucionario las políticas el ala más reaccionaria de la derecha. Se podría decir que, sin proponérselo, este tipo es un gramsciano de derechas…

En España, Bannon se ha reunido repetidas veces con Vox, al que hace poco más de un año visitó Rafael Bardají, ex asesor de Aznar y ahora uno de los ideólogos del partido de Santiago Abascal. Bannon considera que esta formación «es la demostración clara, más que cualquier otro partido, de cómo se puede pasar de tener cero influencia a jugar un papel importante en un país».

Tras confirmar que es un gran admirador de Vox, ha valorado que «ha empujado al resto de partidos de derecha al lado nacionalista» y que es «un modelo nuevo que el resto del mundo copiará».

Spot de Vox «Hacer a España grande otra vez», similar al eterno slogan de campaña de Trump «Make America Great Again.

Bannon también ha estado mano a mano con el húngaro Victor Orban y el italiano Matteo Salvini, a los que reconoce como ”los políticos más importantes en Europa”, con los que dice tener “una relación excepcional”. También está interesado en los chalecos amarillos en Francia.

Bannon ha instalado en Roma, pero en Bruselas tiene la sede de The Movement” , que según lo ha definido: “Es un motor evangelizador”, de la extrema derecha”.

La influyente web Politico, define The Movement como “el primer club para populistas y euroescéopticos”. Su socio fundador es Mischaël Modrikamen, un abogado belga fan de Trump que espera que esta plataforma sirva como think tank para ayudar a grupos anti-establishment por toda Europa.

Sus campañas pasan por huir de los medios tradicionales, a los que su receta recomienda criticar duramente como símbolo del establishment manipulador. De tal modo, sus candidatos se centran solo en medios amigos que no hagan preguntas trampa y en el manejo intensivo de redes sociales.

Anticipó el rápido crecimiento de Vox que “ha llegado para quedarse” porque “ha trasladado su conversación al resto de la derecha: partidos como Ciudadanos y PP ya hablan como ellos. A eso lo llamo colocar el producto”.


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