Ser presidente: ¿Alarga o acorta la vida?

Escrito por el 13 julio, 2019

TEORÍA 1: MÁS RESPONSABILIDAD POLÍTICA, MENOS AÑOS DE VIDA (2015, estudio conjunto de la Universidad de Harvard, Massachusetts y el National Bureau of Economic Research.)

Partiendo de la premisa de que los gobernantes envejecen el doble que el resto de los ciudadanos (quitando dos días de vida por cada día en el cargo), el resultado de la investigación indica que:

La esperanza de vida se reduce en 2,7 años para aquellos quienes han sido electos presidentes.

La posibilidad de morir se incrementa en 23% en comparación con los oponentes políticos que nunca ejercieron el cargo ejecutivo.

FACTORES QUE INFLUYEN

Edad a la que comenzaron a gobernar y clase socioeconómica.

Tamaño del estado.

Ambiente político.

La presencia de factores concretos  como crisis económicas o conflictos bélicos.

¿POR QUÉ OCURRE ESTE FENÓMENO?

Si bien los políticos tienen ciertas condiciones socioeconómicas que influyen en su salud, la responsabilidad política influye en sus expectativas de vida una vez que llegan al poder. En ese sentido, generalmente todos están expuestos a:

– Altas dosis de estrés.

Produce envejecimiento celular. Lo que llaman estrés oxidativo, que puede dar una apariencia física a la persona que lo sufre de entre 9 y 15 años por encima de su edad.

Es calificado como principal culpable del fenómeno, en tanto que las personas con mayor nivel de estrés suelen tener peores hábitos de vida:  hacen menos ejercicio físico, realizan más comidas y de peor calidad, y suelen tener una mayor activación fisiológica, que se asocia con mayores niveles de hipertensión y colesterol.

Quienes soportan mayores niveles de estrés laboral tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto que el resto de la población.

– Mala gestión de las emociones negativas.

 Un elemento que también aumenta el riesgo de sufrir un infarto cardiovascular.

– La falta de desconexión del trabajo.

No permitir desprenderse de las responsabilidades a pesar de que el horario de trabajo haya terminado.

Conclusiones:

La sumatoria de los madrugones, tensión, comidas rápidas, reuniones, viajes y presión social incluyen negativamente en la calidad de vida de los presidentes, con actividades que se intensifican en plena campaña electoral donde comienzan los mítines, las caravanas y se intensifican los debates y las entrevistas con la prensa.

Los políticos que sirvieron como jefes de Gobierno vivieron de media 4,4 años menos después de su última elección que los candidatos que nunca llegaron al poder.

Sin embargo, dado que por media, los líderes electos eran 3,8 años más viejos en el año de su última elección comparados con los aspirantes, se aplicó un ajuste por expectativa de vida, lo que arrojó que los que llegan a gobernar viven unos 2,7 años menos que sus rivales no electos.

¿CÓMO LO MIDIERON?

Modelo estadístico que cruzó la edad de los políticos con las esperanzas de vida media de la población.

Aplicaron el modelo de supervivencia de Cox y asumieron que todos los candidatos tendrían el mismo estatus socioeconómico y la misma expectativa de vida en principio, siendo la única diferencia el ejercicio del cargo en el poder.

De este estudio no se incluyeron políticos latinoamericanos, sólo europeos y de EEUU. Entre los más destacados o interesantes para nosotros: Aznar, Zapatero, Rajoy, Obama, George W. Bush, Hilary Clinton, Angela Merkel,

CASOS AMÉRICA LATINA (presidentes fallecidos con menor edad que la media de sus países)

ARGENTINA, esperanza de vida: 76,5 años

Néstor Kirchner (60 años, muerte súbita)

VENEZUELA, esperanza de vida: 74 años

Hugo Chávez F. (59 años, cáncer o asesinato)

MÉXICO, esperanza de vida: 77 años

Gustavo Díaz Ordaz, agente de la CIA (68 años, cáncer)

TEORÍA 2: ENVEJECEN MÁS RÁPIDO PERO VIVEN MÁS TIEMPO (Illinois University, Revista Médica JAMA)

En otro estudio, sostienen que si bien el proceso de envejecimiento se acelera, los que han sido presidentes viven más tiempo.

En este estudio se analizaron a 50 presidentes estadounidenses y 23 de los 34 que murieron por causas naturales vivieron más allá de la esperanza de vida de los hombres de su misma edad cuando fueron inaugurados.

¿CÓMO SE MIDIÓ?

Utilizando la información disponible públicamente sobre las edades de los presidentes en el momento de la toma de posesión y se comparó a aquellos con los años de vida y la edad de muerte que se esperan. La edad promedio de muerte para aquellos que murieron por causas naturales fue de 73 años. Pero descubrieron que la vida útil estimada de todos los presidentes, suponiendo que envejecían al doble de la tasa normal mientras ocupaba el cargo, era de 68,1 años.

Conclusiones:

Incluso con el estrés asociado con ocupar el cargo más alto de un Gobierno, resulta que los presidentes (al menos los de EE.UU.) son similares a otros ciudadanos en cuanto a lo que los mata y cuándo, (excluyendo a los pocos que han sucumbido a los asesinos, por supuesto.) Son entonces las ventajas educativas, financieras y de atención médica que generalmente disfrutan los presidentes pueden darles una ventaja de longevidad.


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La Pizarra

con Alfredo Serrano Mancilla

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